Darle sentido a la vida es construir un acto mágico

En 1946 el famoso psiquiatra Vicktor Frankl publicaba su libro ‘El hombre en busca de sentido’; en él planteaba una de sus más importantes tesis: siempre se pude encontrar un sentido a la vida pese a las circunstancias más adversas y terribles. Incluso frente al dolor y la muerte tenemos la opción de darle sentido a nuestra realidad.

Su máxima puede definirse como que la libertad del ser humano nadie, ni nada, pueda arrebatarla y es lo que permite que la vida pueda tener un sentido, un sentido positivo. Cada persona tiene un propósito vital propio y distinto a los demás, y puede que ese propósito cobre un sentido distinto a su vida en cada etapa de su existencia. Como bien decía el filósofo Jiddu Krishnamurti: “Hay una acto mágico en el momento que le damos sentido a nuestras vidas”.

El darle un propósito a nuestras vidas, nos hace sentir valiosos.
El darle un propósito a nuestras vidas, nos hace sentir valiosos.

El sentido de la vida es una percepción personal y subjetiva sobre el valor que la persona le da a cada acto de su vida y hacia los objetivos que se marca. El darle un propósito a nuestras vidas, un sentido, nos hace sentir valiosos, eleva nuestra estima, y es tan importante que se convierte en un foco con el que orientamos nuestras energías.

La vida, esta escuela por la pasamos durante un breve espacio de tiempo, no es una compleja montaña rusa destinada a llevarnos de un sobresalto a otro. Lo importante no es lo que se pueda espera de la vida, sino lo que cada uno puede aportarle a la vida. Los principios del pensamiento mágico y la magia mental centran su labor en la construcción de un pensamiento positivo para vivir con bienestar. Sus herramientas nos ayudan a generar un estilo vida con sentido y con propósito.

Encontrar el propósito y el significado para el propio proyecto vital no siempre es fácil y, mucho menos, cuando el estilo de vida que llevamos se basa en un ritmo frenético, lleno de urgencias y estrés. El cuerpo, la mente y el alma, necesitan descansar, tomarse un momento de serenidad por lo que es necesario dedicar un tiempo y un espacio para la concentración y la conexión con la energía interior de uno mismo. Este simple ejercicio de concentración es una de la claves para que esa luz del propósito, esa chispa de la magia, nos ayude a iluminar el camino de nuestra vida, el sendero correcto, el sentido hacia dónde dirigirnos y encaminar nuestros pasos.

Krishnamurti